lunes, 14 de noviembre de 2011

DE TÍ

Cómo controlar la excitación lamentable de mi corazón,

cómo cerrarle los labios a tu corazón cuando clama por el latido de otro,

cómo consolar la sensación en mi vientre que baja desde el rojo afluente,

dejo pués desangrando a mi corazón porque demanda las venas del tuyo.

viernes, 4 de noviembre de 2011

LA GRAN MELANCOLÍA DE LA HORA DEL TÉ

LOS PÁJAROS CIUDAD



Su metálico pillar es lo primero que atrapa,
aclarada la tarde pueden verse en parvadas,
parvadas negras de pájaros ciudad,
que contrastan con la tarde roja
sobria toda ella impone a la realidad.

Una tarde caminando usé la mirada hacia arriba,
y las parvadas vivas vieron mi mirada humana,
más rápido volaron aquellos seres alados de la nada
que por la mañana se tejen entre cables de acero
protegiendo a su nido y próximas camadas.

Una tarde traté de verlos más de cerca
y alcancé a ver –¡de verdad no me equivoco! garras metaleras
todas ellas bien pulidas llegaban hasta su barriga
y de allí para arriba un suave plumaje acababa en la cresta
de los pájaros ciudad que también usaban cascos de guerra.

Silvando, caminando, corriendo, peleando, estupidizando pasaba la gente
mientras tanto volaban sobre nuestras cabezas sin que fueran reconocidos
nos acechaban porque la guerra ya estaba declarada
los pájaros ciudad pronto llegarían hasta acá abajo a castigar.
Pero silvando, caminando, corriendo, peleando, estupidizando, seguía pasando la gente.

Hasta que por fin se apareció nuestra suerte
deborados todos quedamos atrapados
en los cogotes de los pájaros ciudad
que nunca más nos pudieron tragar ni aniquilar.

Ahora somos parte de su cuerpo
llenos de odio se encuentran ellos
pobres pájaros ciudad
entre hombres, metal y seres alados
han quedado así para la eternidad.