Saludando de nuevo por estor lares, sólo para dejar evidencia de que las cosas se están componiendo a la altura del esfuerzo que se ha hecho. De nuevo las páginas de las revistas especializadas se han convertido en mi desayuno, comida y cena para fortuna mía. De nuevo vuleve esa intangible sensación de equilibrio que no se ve pero se siente; es como cuando estas sano; tal vez tienes cáncer pero tu cuerpo funciona bien y tu alma te permite estar feliz en algunos momentos a pesar de que se han hecho muchas cosas malas que nunca se podrán cambiar pero sí olvidar.
Y la fiesta está por llegar al fin. Gracias a una persona que apareció hace once meses en mi vida y que honestamente me ha dado lecciones de vida sumamente valiosas; no importa que no se lo diga y que ella no lo sepa lo importante es que yo lo atienda. Y la fiesta para celebrar mis 38 años está por ocurrir, sólo se interpone la primera noche de abril, de este hermoso mes que me apapacha cada vez que se atreve a aparecer entre los otros meses.
Finalmente los ojos de mi compañera coincidieron con los míos después de tormentosos días llenos de estrabismo; no sé si en los de ella o en los míos.
Pues bien acariciaré mi fiesta llena de latidos familiares, pero sobre todo acariciaré las manos de mi compañera que ha permitido dentro de la tormenta que las cosas sucedan dentro de una paz infinita.
Hasta luego.
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