Una lluvia ácida ha tirado los limones de mi jardín.
Las papayas se convierten en semillas híbridas.
Las guayabas se llenan de ilusiones húmedas
y las manzanas son sólo unicel rojo carmín.
Intenté arar con sueños mis terrenos,
pero el agua de ríos subterráneos
se convirtió en lluvia ácida
que apagó las flores en fruto de mi jardín.
Todavía las ovejas pastan sobre el árbol de peras,
las moscas comen tunas sin miedo
y las salamandras se mecen
en las vainas del tamarindo.
Vida en flor a todas las frutas de mi jardín,
refrescadas por el aliento de altas nubes en verano,
muertas por el vaho otoñal,
eternizadas en el soberbio invierno.
Flores de mi jardín que no fueron fruta nunca.
Frutas que rodaron en mi jardín marchitas.
Limones de mi jardín que se amargan en lluvia ácida.
Amarga vida como zumo de limón es mi jardín.
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