viernes, 20 de noviembre de 2009

Cambiando de tema

Independientemente de las erudiciones del Premio Nobel de Economía y las barrabasadas de los funcionarios y legisladores mexicanos al decir que está en un error el Premio Nobel, es un hecho y una realidad que las empresas mexicanas (micro y pequeñas) no pueden vivir y mucho menos confiar en este tipo de declaraciones. Lejos de que la declaración del Premio Nobel sea una demanda contundente para generar un cambio en las políticas económicas y financieras del país es un anuncio negativo y gratuito para México. Días antes ya habíamos aparecido como uno de los países más corruptos del continente y del mundo.

Se valdría la declaración del Premio Nobel siempre y cuando pusiera por escrito y puntualizara realmente cuáles han sido los errores y quiénes han sido los responsables. Eso sí ayudaría a generar cambios. No es su chamba pero tampoco se trata de destapar las coladeras del caño y dejarlas abiertas. Es claro que las autoridades mexicanas por el momento no las cerrarán porque NO SABEN CÓMO. Eso es un hecho, por más que se esmeren son ineptos en sus puestos. Empezando por el ejecutivo.

En fin, sigamos las empresas mexicanas viendo de donde carajo comemos.

Así las cosas en las cúpulas ahora hasta de los Premios Nobel.

Una casa en la mosca

En honor a los cinco meses que llevo en mi casa vale la pena que comparta mi experiencia con uno de mis huéspedes más preciados.

Por cierto, esta mañana dentro de lo nebulosas que han sido durante estos cinco meses, volvió a aparecer un rayito de luz. Mejor no lo cuento porque con el aliento de las palabras se puede apagar y no volver a prender nunca. La verdad es que se ha apagado ya varias veces.

Pues vamos con mi huésped.

UNA CASA EN LA MOSCA

La casa de la mosca es mi casa,
una larga convivencia mantenemos ella y yo,
indeseada.

Mientras discuto, la mosca frota sus manos, pícara.
Mientras insulto, la mosca se mofa
y sobre un terrón de azúcar llora.

La mosca me acompaña cuando en el baño pienso
y ambos disfrutamos de aquellos vapores humanos.

La mosca es un punto en la pared,
un simple punto que hace sombra en toda mi casa.

La mosca mañana, tarde y noche.
La mosca en el café,
cagando páginas de Baudelaire.

La mosca cargando un matamoscas.
¡Qué descanso!
Pero mañana llegan otras.

La mosca es eterna
y sino péguenle otra vez.

jueves, 19 de noviembre de 2009

DOS FUNCIONES, DOS MUJERES, DOS CORAZONES

Antes que nada no sé cómo llegó a mis oídos mentales la voz de Edith Piaf con Non, Je ne regrette rien... y finalmente, gracias a la maravilla --una vez más-- de internet, a pesar del hambre que tenía, primero conecté la computadora y llevo más de media hora escuchándola. En realidad no me recuerda a nadie en particular, pero sí en lo general a las mujeres.

Pero volviendo al título de esta "entrada" es que hoy tuve la enorme osadía de largarme al cine y ver dos contundentes películas cuyo ingrediente principal era el amor o la mujer, no lo sé a ciencia cierta. Almodovar realmente volvió a mover sustancias pecaminosas que están en mi cuerpo. Muchos de sus "Abrazos cortados" se volvieron a mezclar con flachazos de mi inmediata vida. Algunos llegaron con respuestas, otros con ganas de tomar el reloj y dar marcha atrás a las manecillas y los más llegaron envueltos en la máquina del futuro con la consigna de "ve lo que te puede pasar".

En lo que pasaba a la otra sala intenté un café y preferí tomar la larga cola por la cola. Eran los hermanos Coen los que le seguían con su cruel pero humorística película "Un hombre serio" que yo lo hubiera calificado más como honrado. También envuelta en el amor de esposa, además de ello explora muchas otras trágicas situaciones de la vida de un inútil y timorato, encogido. En fin. Ya no quiero escribir más porque de las dos películas mucho me toca y prefiero dejarlo así.

Buenas noches, pero antes salud con mi té de cuachalalate...

Por si no nos entendíamos...

...ahora menos.

"...pregonando las excelencias de quién iba a saber qué pendejo menjunje de jarapellinosos genios jerosolimitanos."

De la cocina al comedor

Entre que sigo pensando para qué realmente cree este blog y al mismo tiempo repaso la receta que me dio mi madre para hacer la sopa de acelga y unos chilaquiles, intento vislumbrar una salida a esta situación excepcional por la que estoy pasando. Con todo eso en la cabeza, lo único que realmente sucedió es que mi cafetera de espreso se agandallara a la taza que compré en Barcelona con un diseño exclusivo de Jordi Nogués. Se derramó tanto el café que parecía que de la cocina a la sala corría un río tinto vulgar por delgado. Finalmente le puse un alto a la situación. Desaparecí al riachuelo y mi mente volvió a quedar en blanco para beneficio de mi corazón.

Bienvenido y "Pulquero".

Finalmente puedo gritar sin lastimarle los oídos a alguien. Simplemente las letras pasarán a este espacio virtual, pero, sin duda, serán como gritarle al viento. Y así empiezo. Con esto que escribí hace varios años en honor de un lugar mágico que existe en este mundo irreal.

PULQUERO

Cómo consume tu sed de tierra.
Cómo agota tus penas sedientas.
Rara vez te permite hablar
cuando en dos días ahogaste tu paladar.

Con un dedo te quitas el sorbo,
con un puño de sal neutralizas su sabor,
con un taco de mollejas hirviendo evitas
su pesadez en tu interior.

Acabas por tomarte entero al maguey.
Tu moneda se estira en un volado.
La suerte está en tu encierro mental.
Suiiiiiiiiiin... suena el cielo a azar.
La montaña crece llena de nopal.
Cae el peso con Morelos hirviendo.
Te ha invitado un trago más.