jueves, 19 de noviembre de 2009

DOS FUNCIONES, DOS MUJERES, DOS CORAZONES

Antes que nada no sé cómo llegó a mis oídos mentales la voz de Edith Piaf con Non, Je ne regrette rien... y finalmente, gracias a la maravilla --una vez más-- de internet, a pesar del hambre que tenía, primero conecté la computadora y llevo más de media hora escuchándola. En realidad no me recuerda a nadie en particular, pero sí en lo general a las mujeres.

Pero volviendo al título de esta "entrada" es que hoy tuve la enorme osadía de largarme al cine y ver dos contundentes películas cuyo ingrediente principal era el amor o la mujer, no lo sé a ciencia cierta. Almodovar realmente volvió a mover sustancias pecaminosas que están en mi cuerpo. Muchos de sus "Abrazos cortados" se volvieron a mezclar con flachazos de mi inmediata vida. Algunos llegaron con respuestas, otros con ganas de tomar el reloj y dar marcha atrás a las manecillas y los más llegaron envueltos en la máquina del futuro con la consigna de "ve lo que te puede pasar".

En lo que pasaba a la otra sala intenté un café y preferí tomar la larga cola por la cola. Eran los hermanos Coen los que le seguían con su cruel pero humorística película "Un hombre serio" que yo lo hubiera calificado más como honrado. También envuelta en el amor de esposa, además de ello explora muchas otras trágicas situaciones de la vida de un inútil y timorato, encogido. En fin. Ya no quiero escribir más porque de las dos películas mucho me toca y prefiero dejarlo así.

Buenas noches, pero antes salud con mi té de cuachalalate...

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